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El blanco y negro de la sostenibilidad

Quince años han pasado desde que iniciamos el camino verde, como en el "Mago de Oz", verde en nuestro caso. Durante este tiempo, nuestro propósito se ha modificado, sin embargo nuestra misión y visión se mantienen firmes, finalmente nos adaptamos, para trabajar por la sostenibilidad planetaria.


En un inicio fuimos totalmente extremistas, buscando que la sustentabilidad, en aquel entonces fuera como el amanecer y el atardecer, es decir o es de día o es de noche. Sin embargo, hoy entendemos que no es blanco o negro pues cualquier proceso tiene una gama de tonos, unos mas claros y otros más obscuros, pero siempre en un difuminado de acciones.


Cambiar de blanco a negro, solo se da en el arte, la pintura o fotografía, no así en los procesos de cambio sociales o económicos, por supuesto ambientales. Ahora bien, en el camino, hemos aprendido que entre el blanco y negro, hay una gama de grises que tienden a uno de los extremos, pero para llegar al "extremo" hay que recorrer una gama de tonos. Y con esto, lo más importante que queremos decir es qué, no existe sostenibilidad total. Sin embargo, el propósito de cualquier empresa o institución, debe ser tender a operar con procesos con objetivos de sostenibilidad.


En este sentido, comentamos, al inicio, buscamos empresas que fueran sustentables, para colaborar con ellos, en asesoría o consultoría. En principio, estas empresas son muy pocas, la otras tantas se encuentran en el proceso y la mayoría no ha pensado siquiera en lo que es o implica la sostenibilidad.


Si bien es cierto, que el 55% de las empresas consideran la sostenibilidad como una prioridad estratégica de negocio. (SAP) 2023, habría que determinar cuales solo lo consideran, y las que ya lo tienen como parte de su ADN corporativo.

Se proyecta que el 82% de las empresas aumentaran su inversión en sostenibilidad ambiental, con base en un análisis del 2025. Por otro lado, el 50% de las empresas en México, no se sienten preparadas para las nuevas normas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Y solo la mitad de las empresas miden sus emisiones de alcance 1 y 2, mientras que la gran mayoría no mide las de alcance 3, es decir, directas (producidas), indirectas (compradas o adquiridas) y otras indirectas (cadena de valor).


Entonces, que falta para entrarle a la sostenibilidad planetaria sí ya no es una opción para lograr bienestar intergeneracional. Desde nuestra perspectiva, ignorar a las empresas que aún no consideran la sostenibilidad en sus procesos, solo agravaría la situación, pues terminarán desapareciendo, por simple tendencia obligada del mercado. Lo deseable es, por un lado motivación por parte del sector gobierno, ofreciendo incentivos viables y medibles, y por supuesto que las empresas estén conscientes de la necesidad inminente de cambiar la forma en la que han manejado sus procesos para generar economía. Si las empresas no saben por donde empezar, evidentemente requieren de una asesoría o consultoría externa, pues no deberían encargar a su área de sostenibilidad si la tienen, y mucho menos a la de marketing, realizar los procesos hacia dentro de la empresa y la comunicación hacia el exterior, pues lo más seguro es que terminen, haciendo greenwashing.


La sostenibilidad no es un proceso único, es sistémico y requiere de acompañamiento para realizar un análisis profundo, mediante escucha activa de los stakeholders de la organización, aplicar pensamiento crítico y ético, en cada parte del proceso de escucha. No se puede llegar como expertos en sostenbilidad a aplicar una formula mágica para convertir una empresa, producto o servicio en sostenible. Se realizan trajes a la medida, con tiempos, objetivos estratégicos y estrategias de impacto. El proceso es de largo plazo, pero como todo es empezar, que hoy es lo que buscamos, que más empresas se sumen al cambio, en lugar de ignorarlas y satanizarlas por su falta de sustentabilidad corporativa.


Un paso a la vez, pero firme, transparente, honesto y alejado de un lavado de imagen. Existen muchas empresas que de origen nacieron cumpliendo una necesidad, y que hoy, por cuestiones demográficas, gentrificación, tecnología, moda, etc. sus procesos son demasiado extractivistas, generando afectaciones socioambientales y desequilibrios ecosistémicos. Sin embargo, no se puede solo señalarlas y excluirlas de un proceso de cambio. Ahora bien, si en su decisión de permanecen sin modificar buscando solo un resultado económico, sin considerar que la sostenibilidad planetaria requiere mayor enfoque al medioambiente y a la sociedad como principio, el propio consumidor tomará una decisión de que consumir, de quien y cuanto.


Hoy el resultado económico de una empresa requiere de un manejo financiero basado en la naturaleza, pues es la única materia prima de cualquier industria de consumo o servicio, las utilidades a partir de hoy, se verán reflejadas en un cambio de paradigma financiero, de procesos y de consumo.


Gerardo Herrera G.

CEO Fundador SoyTIERRAVIVA




Fuentes:



 
 
 

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