El eterno inconforme
- Gerardo Herrera G.

- 11 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Hace poco mas de 15 años me inconforme con el marketing convencional. En el momento que la tendencia fue generar consumo, solo por ganar participación de mercado, sin importar si se satisfacía una necesidad, así es que decidí, que era momento de dejar hacer lo que amé, encontrar las necesidades reales de los consumidores, y ver la mejor forma de satisfacerlas.
En ese entonces, encontré que había una iniciativa en crecimiento, el green marketing, con lo cual renové mis esperanzas en el ser humano y con mi propósito renovado, con mucho más sentido que antes, pues ahora no solo era encontrar las necesidades del ser humano, y satisfacerlas, pero sin afectar a la naturaleza, ¡bien! Y así después de codiseñar estrategias basadas en el equilibrio social, económico y ambiental, aparece el greenwashing, que no es más que el regreso del marketing convencional pintado de verde, como decimos en México, es como “el aventar la piedra y esconder la mano” que considero es peor aún, pues cuando realizas algún proceso productivo, sabiendo que eso lleva un daño colateral, hay algo de honestidad, pero cuando aún y sabiendo eso se trata de ocultarlo o disfrazarlo, es falta de ética con premeditación.
Luego entonces, hace poco más de 5 años, me inconforme con el green marketing, enfocando todos mis esfuerzos y experiencia en promover la sustentabilidad tan manoseada, y colaborar al rescate del campo mexicano como base de todos los procesos, regenerar los suelos y optimizar los recursos.
Pero qué creen, el campo es parte primordial de un proceso productivo que promueve la deforestación y degradación de suelos. Sin embargo, también en el campo está el futuro de la sostenibilidad planetaria e inter generacional.
A partir de los tan nombrados “casa, vestido y sustento” entendemos que en la tierra, está el principal recurso productivo el “soil”vital para la vida, de donde obtenemos casa, vestido y sustento, satisfaciendo todas nuestras necesidades básicas y desafortunadamente las no tan básicas, que originan el desequilibrio a partir de todo lo que el suelo sostiene: bosques y selvas, alimento, causes hídricos, minerales, fertilidad que produce vida; pero en el consumo exacerbado, ocasiona desequilibrio ecosistémico, carencias y afectaciones sociales, agrava los efectos del cambio climático, poniendo en riesgo más allá de la naturaleza, la vida del ser humano.
Ante esta presente realidad, decidí retomar el marketing, bajo preceptos de respeto por la vida, diseñando estrategias de Marketing Biosocial, partiendo de las necesidades comunes para sostener la vida: agua, suelo, oxígeno, energía, con el propósito de salvar al ser humano de su propia decadencia, con la cual está arrastrando siglos de evolución de vida natural, a la perdida acelerada de recursos y biodiversidad que dan en el tiempo un sostén viable.
La restauración ecosistémica,
solo es posible a partir del ser humano, de las comunidades que conforman la sociedad. Se requiere de consciencia profunda, de espiritualidad basada en la naturaleza, desde la actuación individual, comunitaria, social, corporativa y gubernamental.
Hago un llamado para implementar un cambio activo, no desde la intención, sino desde la acción, para lograr en común unidad que el 2030 sea un 2050 y este sea el inicio de una nueva posibilidad de sostenibilidad planetaria e intergeneracional.
Gerardo Herrera G.
CEO SoyTIERRAVIVA
















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